Lola Mora o Dolores Mora Vega (El Tala Salta 17 de noviembre de 1866 - Ciudad de Buenos Aires 7 de junio de 1936) fue una artista argentina, especializada en escultura.
Infancia
Su lugar de nacimiento fue controvertido: tradicionalmente se consideraba que era originaria de la población tucumana de Trancas, ahora existen documentos probatorios que indican que nació en la estancia Las Moras, fracción de la Estancia El Tala y de Campo de Los Mogotes, hoy Estancia El Datil, ubicada en el departamento de La Candelaria de la provincia de Salta, y próxima a la frontera interprovincial.
Puesto que en el lugar no había parroquia, el bautismo de socorro fue realizado por Don Ramón Cañaveras en El Tala. Luego se le aplicaron oleo y crisma en la sede parroquial perteneciente a Tucumán, en el antiguo Templo del Sagrado Corazón de la Villa Vieja de Trancas. Cabe aclarar que tanto el Curato de Trancas, cómo la Iglesia Matriz de San Miguel de Tucumán dependían del Obispado de Salta.
Su padre era Romualdo Alejandro Mora, tucumano de linajes criollos y su madre Regina Vega, una estanciera salteña nacida en El Tala departamento de La Candelaria. Lola Mora era la tercera hija de siete hermanos: tres varones y cuatro mujeres.
En agosto de 1874, a los 7 años de edad, comienza sus estudios en el exclusivo Colegio Sarmiento de Tucumán, obteniendo más de una vez las mejoras notas de su clase en todas las asignaturas. La familia llevó en la ciudad una vida holgada no carente de lujos; ocupaba una gran casa de diez habitaciones en la céntrica calle Belgrano que, entre sus comodidades y gustos, incluía un fino mobiliario, elegantes juegos de plata, una colección de joyas pertenecientes a Regina Vega y un piano Pleyel que Lola sabía tocar.
Inicios en el arte
Es así que desde los veinte años pudo estudiar bellas artes en la provincia de Tucumán, de la mano del pintor italiano Santiago Falcucci (1856-1922), quien comenzó a brindarle clases particulares. Según un artículo que él publicara en la Revista de Letras y Ciencias Sociales en 1904, y que es la única fuente que reseña los primeros pasos sistemáticos de Lola Mora en el arte, en un principio le costaba ceñirse a la joven al trabajo metódico y a escondidas de su maestro, pintaba flores y "cosas de fantasía". En cierta oportunidad, Falcucci la sorprendió dándole forma a unas mariposas con sus acuarelas y le planteó muy seriamente si su objetivo era ser una dilettante o una artista, a lo que Lola contestó que quería dedicarse al estudio del arte y para esto estaba dispuesta a seguir sus indicaciones. Así, cuenta el pintor, comenzaría un trabajo disciplinado, abocado al dibujo y a la técnica del retrato, con inspiración en las escuelas neoclasicista y romántica italianas, de las que ella no se apartaría en toda su producción.
Continúa sus estudios luego en Roma, Italia, donde tuvo como uno de sus principales maestros al excepcional Giulio Monteverde. Durante su prolongada estadía en Italia quedo imbuida del modernismo escultórico y, por sobre todo, de los ejemplos del Renacimiento y del Barroco, en especial el de las obras de Miguel Ángel y de Bernini.
Obras

Ya demostrado su excepcional virtuosismo en el cincelado del granito y del mármol, el gobierno argentino le encargó numerosas obras. Por ejemplo, en 1900 le encargó los bajorrelieves que luego adornarían el patio de la Casa de La Independencia en San Miguel de Tucumán.

Aunque su obra más relevante causó polémicas moralistas, en efecto, al concretar en 1903 su monumental Fuente de las Nereidas por encargo de la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires, la sociedad aún "victoriana" consideró "licenciosas" y "libidinosas" las esculturas que mostraban (y muestran) alegremente sin recatos los cuerpos desnudos emergiendo triunfalmente de las aguas.